¡Con 45 y me siento mejor que nunca!

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“Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razón para reír” Autor desconocido

A mis 9 años me robaron la inocencia,  el silencio, la culpa, el miedo, la rabia y el dolor, dominaron gran parte de mi infancia y toda mi adolescencia. Me convirtieron en una joven llena de complejos (odiaba mis piernas, mis nalgas, mis cachetes y mi pelo), insegura y con una baja autoestima, a pesar ser parte de una familia unida y llena de amor, donde nunca nos faltó nada, no fui capaz de ser feliz porque cargué con una culpa que nunca tuve.

Cegada por sentimientos y situaciones que nunca superé, finalizando mi carrera universitaria y ya trabajando como educadora, con tan solo 22 años, elegí al hombre equivocado, me casé y 6 meses después ya estaba divorciada. Sin darme cuenta estaba viviendo una vida de mujer adulta, aún perseguida por los fantasmas de mi infancia y marcada por mi reciente fracaso matrimonial. Me convertí en una persona aún más vacía, sin amor propio y con poca confianza en mí misma, mi felicidad y mi fuerza se reducían a mis horas de entrenamiento o cuando daba clases de aeróbicos en el gimnasio, ahí me sentía viva.

A mis 23 años recién cumplidos, opté por una Beca de la Agencia Española de Cooperación Iberoamericana para cursar una Maestría en Rehabilitación de personas con Discapacidad en la Universidad de Salamanca, y la obtuve, una bendición, sin ninguna duda.

Con el apoyo incondicional de mi familia, en un tiempo récord, desocupé mi apartamento, vendí todo lo que pude, preparé mis maletas y dejé atrás mi vida en Costa Rica…

“Cuando menos lo esperamos, la vida nos coloca delante un desafío que pone a prueba nuestro coraje y nuestra voluntad de cambio” Pablo Coelho

Llegué a Salamanca y más allá de sentir que empezaba una nueva aventura en mi vida, y la oportunidad de conocer otro país, su cultura y su gente. Sentí que ahí, justo en ese momento, empezaba una nueva vida, España me había rescatado y yo estaba dispuesta a empezar una de nuevo, así nació Marce Vargas.

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Una semana después de estar instalada, me matriculé en el gimnasio, empecé mis estudios de Maestría, conocí nuevas personas y empecé a hacer nuevos amigos, viajé, conocí nuevos lugares y amplié mis horizontes.

Empecé a conocerme, aceptarme, amarme, respetarme, valorarme, perdonarme y cuidarme. Me puse nuevas metas y  empecé trabajar duro para conseguirlas.  Elegí vivir un estilo de vida saludable,  buscando mantener un armónico equilibrio entre mi alimentación, el ejercicio, los estudios, la recreación, el descanso, mi cuidado personal y mi paz espiritual, indiscutiblemente mi relación con Dios se volvió más cercana y personal.

A los tres meses de estar como clienta regular en el gimnasio, empecé a trabajar como instructora de aeróbicos y baile. Con ello se me presentaron muchas oportunidades de formación académica en el área deportiva que no desaproveché. Me certifiqué en Quiromasaje Deportivo y Terapéutico, posteriormente en Nutrición Deportiva y Farmacología para el deportista por la Escuela Bio-Natura y Universidad de Sevilla. En el año 1999 me gradué como Experta Universitaria en Trastornos del Comportamiento Alimentario: ANOREXIA y BULIMIA por la Universidad de Salamanca.

Esto dio un giro completo a mi vida laboral, además de trabajar como instructora, abrí un consultorio de Rehabilitación deportiva y Quiromasaje. Empecé a trabajar como evaluadora física y asesora nutricional en Fitness Place Sport Center, una cadena de gimnasios con sede en Salamanca.

A nivel personal ya tenía las herramientas necesaria para afianzar mi nuevo estilo de vida, me sentí más fuerte y por primera vez en mucho tiempo era muy feliz.

Mi fiel creencia de que todo evoluciona y que vivimos en la era del cambio, me motivaron a seguir estudiando. Cada curso fue un desafío personal porque antes de aplicarlo como herramienta de trabajo con los clientes, lo hacía una experiencia de vida personal.

En el año 2006, una nueva oportunidad de trabajo me sacó de mi zona de confort. Me trasladé a Madrid, ciudad de la que me enamoré y empecé una nueva etapa, probablemente la más importante de mi vida.

Crecí mucho laboralmente y a nivel personal, me había convertido en una mujer fuerte y segura de sí misma, fiel a sus principios y creencias sobre la vida, el ejercicio, la alimentación equilibrada, una buena hidratación, el descanso y las sanas relaciones interpersonales eran la clave de mi bienestar.

Volví a creer en el amor, me casé y con junto con mi esposo David llegó su hijo Mario, quien con tan solo cinco años y medio fue mi maestro en esta nueva etapa. Desde su inocencia, aprendí mucho sobre el amor incondicional, la confianza, el respeto y la solidaridad.

Nueve años después, las circunstancias nos envían a Costa Rica, donde volví disfrutar del amor de mi familia, tuve la oportunidad de ver crecer a mis tres tesoros, mis sobrinos, me reencontré con mi pasado y lo afronté.

Pocos meses después y animada por mi papá, cumplí uno de mis sueños y abrí Interactive Fitness Center. Hoy me siento satisfecha y muy feliz por los éxitos conseguidos hasta ahora pese a ser un proyecto algo ambicioso, porque no se trataba simplemente de ofrecer entrenamiento físico personalizado y asesoramiento nutricional. Mi objetivo iba enfocado a dar a cada cliente las herramientas necesarias para hacer un cambio de estilo de vida, donde la salud integral y la estética fueran de la mano.

Cuando se elige un estilo de vida saludable se habla de convicciones, no de prohibiciones y se aprende a disfrutar del camino hacia la meta, nos enfocamos en los resultados, no en el sacrificio. Si disfrutamos de lo que estamos haciendo, tendremos éxito. El éxito no es la clave de la felicidad, por el contrario, la felicidad es la clave del éxito.

Hoy cumplo 45 años y mi estilo de vida me hace sentirme mejor que a los 20, mejor que nunca. Soy una persona feliz, hago deporte seis días por semana, llevo una dieta equilibrada, claro que a veces me doy mis gustitos, pero sin excesos, cuido mi salud y mi físico. Me encanta mi trabajo, conocer nuevas personas con las que aprendo y crezco. Disfruto mucho del tiempo libre y del descanso. Me considero mujer luchadora y fiel a mis principios. Soy fuerte, hasta el punto de parecer dura, pero es sólo apariencia, soy muy sensible y tengo gran capacidad de adaptarme a las nuevas situaciones y de entender a los demás.

Mis valores más preciados: la justicia, el respeto y la humildad. Lo que no tolero: la falta de compromiso. Lo que evito: estar cerca de personas que critican y juzgan a los demás. A lo que me aferro: a las personas que me hacen reír hasta que me duela el estómago. Mi lema: Vivir y dejar vivir.

No cambiaría nada de mi pasado porque mis aciertos y mis errores, el camino que elegí y las lecciones que la vida me ha dado, me han hecho ser quien hoy soy y me siento orgullosa de ello.

He aprendido, que en cada problema hay una gran oportunidad oculta y que lo importante es tener una buena actitud frente al problema. Creo que la clave está en mantener el foco de atención en las oportunidades y no en el problema, así tendrás paz y serás más feliz.

Sobre la pregunta: “¿Marce Vargas es tica o es española?” Pues como dijo el gran maestro Facundo Cabral, “yo no soy de aquí, ni soy de allá…”. Yo soy del lugar en el que pueda ser yo misma, soy del lugar donde sea feliz, hoy estoy aquí.

Creo que ya he superado más de la mitad de mi vida y siento que es el momento de hacer un alto en el camino, agradecer, disfrutar y plantearme nuevas metas.

Agradezco a Dios y a la vida por todas sus bendiciones, a mi familia, por estar siempre a mi lado por encima de la distancia y las circunstancias. Gracias infinitas a mi esposo y compañero David, quien por más de una década ha navegado a mi lado aun cuando la tempestad nos sorprendió en medio de la nada. A mis pequeños, Sebas y Shira, quienes ocupan un lugar especial en mi vida y amo con locura.

Mil gracias a todos los “ángeles” que puso Dios en mi camino a través de estos años, todas esas personas que iluminaron mi camino cuando me vieron perdida entre la oscuridad y el miedo.

Y a todos ustedes, amigos y seguidores por haber sacado un ratito para conocerme un poquito más, nos vemos en mi próxima entrada al Blog.

Un beso,

Marce.

 

*Créditos: 

Ph: Alexander Conejo.
Make up: Kevin González.
Locación: Amazonas Beer Company.

¡Muchas gracias por todo!

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